Gusmaris Alexandra Zapata Colina recuperó su libertad durante la madrugada de este sábado 26 de septiembre, después de permanecer aproximadamente dos años encarcelada por recibir a través de WhatsApp una fotografía de vehículos oficiales.
Por bitacora58.com
La joven, que tenía 18 años cuando fue detenida y actualmente tiene 20, fue excarcelada del Centro de Formación para Procesadas Femeninas La Crisálida, en Los Teques, estado Miranda. Su padre, Gustavo Zapata, confirmó la liberación y expresó su alegría tras conocer que finalmente podía volver a tener a su hija en casa.
“Es una alegría demasiado grande, Dios nos escuchó nuestras oraciones y bueno, ya la tenemos”, relató el padre a Efecto Cocuyo.
Según el testimonio de Gustavo Zapata, fue la propia Gusmaris quien logró comunicarse con él para informarle que había sido liberada. Debido a que la noticia fue comunicada a altas horas de la noche, sus familiares no pudieron trasladarse inmediatamente hasta el centro penitenciario, por lo que personas cercanas a la familia acudieron a buscarla.
Detenida por recibir una fotografía
El caso de Gusmaris se remonta al 13 de septiembre de 2024. Ese día, funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, DGCIM, llegaron hasta la vivienda de su hermano en Guatire, Miranda.
La entonces estudiante de quinto año de bachillerato creyó que los funcionarios acudían para trasladarla a cumplir con el servicio militar en la Guardia de Honor Presidencial. De acuerdo con el relato de su padre, una funcionaria le habría confirmado esa versión cuando la joven preguntó si la estaban buscando para iniciar dicho servicio.
Sin embargo, el verdadero motivo del operativo habría sido una fotografía recibida en su teléfono celular.
Carlos Darío García, amigo de Gusmaris y quien prestaba servicio militar en el Palacio de Miraflores, había fotografiado unas camionetas asignadas a la sede presidencial y posteriormente envió la imagen a la joven a través de WhatsApp como una broma.
Las autoridades rastrearon el mensaje y llegaron hasta Gusmaris.
Dos semanas incomunicada en la DGCIM
Después de su arresto, la joven fue trasladada a los calabozos de la DGCIM en Boleíta, Caracas, donde permaneció incomunicada hasta el 28 de septiembre de 2024.
Su padre denunció que durante esas primeras semanas habría sido sometida a tratos crueles, inhumanos y degradantes.
Según su testimonio, Gusmaris permaneció durante largos períodos sentada en una silla, esposada con las manos hacia atrás y sin poder asearse. También afirmó que la joven le contó que varias funcionarias de la DGCIM la golpearon hasta que tuvo que ser trasladada a la enfermería. Estas denuncias fueron recogidas por Efecto Cocuyo en su cobertura del caso.
Acusada de varios delitos
Posteriormente, Gusmaris fue enviada al centro penitenciario La Crisálida, donde el Ministerio Público le imputó los delitos de terrorismo, asociación para delinquir, revelación de información confidencial y tráfico ilícito de armas.
De acuerdo con Efecto Cocuyo, su proceso judicial quedó paralizado después de que el caso fuera enviado a juicio en diciembre de 2024, sin que posteriormente se convocaran nuevas audiencias.
La organización Human Rights Watch también ha señalado el caso de Zapata entre aquellos relacionados con ciudadanos penalizados por actividades vinculadas a plataformas digitales. Federico Borello, subdirector ejecutivo de HRW, cuestionó los arrestos derivados simplemente de compartir contenidos, incluyendo fotografías.
Una libertad que llega después de dos años
La excarcelación de Gusmaris se produjo después de una nueva ronda de negociaciones entre sectores de la oposición y el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Gonzalo Himiob, vicepresidente de Foro Penal, informó que junto a Zapata también fueron liberados otros presos políticos.
La joven pasó de ser una estudiante de 18 años que aspiraba a incorporarse al ámbito militar a cumplir dos años privada de libertad. Según contó su padre a Efecto Cocuyo, después de lo ocurrido Gusmaris decidió apartarse completamente de sus antiguas aspiraciones relacionadas con las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales y ahora pretende retomar sus estudios.
Su salida de prisión pone nuevamente sobre la mesa el caso de los venezolanos detenidos por compartir información, fotografías o contenidos a través de plataformas digitales, así como las denuncias sobre las condiciones de detención y los retrasos en los procesos judiciales.
