Una vela contra el silencio del régimen por los presos políticos en Venezuela.
La noche volvió a convertirse en símbolo de resistencia en Venezuela. Este domingo 13 de septiembre, familiares, activistas y defensores de derechos humanos se concentraron en la Plaza Bolívar de Chacao, en Caracas, para encender una luz por quienes siguen tras las rejas y exigir que ningún preso político quede en el olvido.
Por bitacora58.com
La vigilia fue convocada por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos, CLIPPVE, como parte del cierre de la Ruta de las Respuestas Pendientes, una iniciativa que durante esta semana llevó nuevamente a familiares y activistas hasta distintas instituciones del Estado en busca de respuestas que, según denunciaron, siguen sin llegar.
La Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y el Palacio de Miraflores fueron algunos de los lugares visitados. En cada recorrido estuvo presente el mismo reclamo, conocer qué ocurrirá con quienes permanecen detenidos y exigir que se cumplan los compromisos pendientes.
Pero las respuestas continúan ausentes.
En medio de la vigilia, Sairam Rivas, integrante del CLIPPVE, explicó que los asistentes escriben en las velas una frase que resume el sentimiento de las familias que llevan meses e incluso años esperando el regreso de sus seres queridos.
Que sean todos.
La frase se convirtió en el corazón de una jornada marcada por el dolor, la esperanza y la indignación de quienes se niegan a aceptar que la libertad pueda ser concedida de manera parcial mientras todavía existen venezolanos privados de libertad por razones políticas.
Rivas reiteró que la exigencia es la libertad inmediata y plena de todos los presos políticos que continúan detenidos en Venezuela.
La denuncia también apunta a las condiciones en las que permanecen algunos de ellos. Según el CLIPPVE, existen detenidos recluidos en condiciones inhumanas, en centros señalados por familiares y organizaciones de derechos humanos como lugares de tortura y con graves problemas de salud.
Detrás de cada nombre existe una familia que espera. Una madre que no duerme tranquila. Un hijo que pregunta cuándo volverá su padre. Una esposa que mantiene encendida una pequeña esperanza frente a una puerta que no se abre.
Por eso las velas de Chacao no representan solamente una protesta. Representan la memoria de quienes siguen encarcelados y el reclamo de familias que aseguran haber recorrido oficinas públicas sin obtener respuestas claras.
La convocatoria pidió a cada participante llevar una luz y el nombre de su familiar. Una forma sencilla pero poderosa de recordar que detrás de las cifras existen rostros, historias y vidas que continúan suspendidas.
Mientras el poder guarda silencio, las familias siguen hablando. Mientras las instituciones no responden, las velas siguen encendidas. Y mientras exista un preso político, el reclamo seguirá siendo el mismo.
Que sean todos. Que haya respuesta.Que vuelvan a casa.
