El precio del petróleo volvió a dispararse este miércoles y se acerca peligrosamente a los 100 dólares por barril, en medio de una escalada militar entre Estados Unidos e Irán que mantiene en máxima alerta a los mercados internacionales y amenaza con golpear nuevamente el bolsillo de los consumidores.
Por: bitacora58.com
El repunte ocurre cuando el conflicto entre Washington y Teherán entra en su séptimo mes, sin señales claras de una desescalada pese a las declaraciones de la Casa Blanca sobre un posible acuerdo inminente. Para los inversores, el principal temor es que los enfrentamientos terminen afectando el suministro mundial de crudo y gas.
La tensión aumentó después de que Irán anunciara este miércoles un ataque contra una base militar estadounidense en Jordania, presentado por Teherán como una represalia por las operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones iraníes en el estratégico estrecho de Ormuz.
La agencia estatal iraní IRNA también informó sobre amenazas contra petroleros ubicados frente a las costas de Kuwait y Bahréin, mientras se habría instado a las tripulaciones a abandonar las embarcaciones.
El foco de la crisis está puesto nuevamente sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio energético mundial. Cualquier interrupción prolongada en esta ruta podría provocar una fuerte reducción de la oferta disponible y desencadenar una nueva escalada de los precios internacionales.
Imágenes infrarrojas y térmicas difundidas en medio de la confrontación muestran cinco petroleros iraníes antes y después de una operación militar estadounidense, con daños importantes en sus estructuras que evidenciarían la magnitud de las acciones militares.
La crisis tampoco se limita al Golfo. El conflicto se extendió al Mar Rojo, donde los hutíes, respaldados por Irán, y Arabia Saudita intercambiaron ataques en una zona estratégica para el transporte de hidrocarburos a través del paso de Bab al Mandab.
El temor de los mercados no se limita al precio de la gasolina. Una energía más cara puede trasladarse rápidamente al transporte, los alimentos, la industria y otros bienes de consumo, aumentando las presiones inflacionarias a escala mundial.
Los bancos centrales observan con preocupación esta situación. El encarecimiento del petróleo podría complicar sus esfuerzos para contener la inflación y aumentar la presión para mantener o incluso elevar las tasas de interés.
En Europa, el Banco Central Europeo se prepara para anunciar este jueves su decisión de política monetaria, mientras en Estados Unidos los mercados esperan el índice de precios al consumidor que será publicado el viernes.
Ese dato será especialmente importante para determinar el rumbo de la Reserva Federal y evaluar si existe margen para un eventual incremento de las tasas de interés la próxima semana.
Si la escalada continúa y el suministro comienza a verse comprometido, el barril podría seguir escalando y convertirse nuevamente en una amenaza directa para la inflación mundial, los mercados financieros y millones de consumidores.
